Exámenes prenatales

 

Exámenes prenatales especiales

Durante el primer trimestre:
  • Exámenes durante el primer trimestre: El especialista evaluará la edad de la madre, los análisis de sangre para determinar la hormona GCH, PAPP-A o proteína plasmática A asociada al embarazo (Pregnancy-associated Plasma Protein A). Asimismo, por medio de una ecografía se observará, entre las semanas 11 y 13 de gestación, la Translucencia nucal (líquido debajo de la piel en la zona posterior al cuello del feto). El objetivo de este estudio es determinar el riesgo de anormalidades genéticas, como el síndrome de Down o la Trisomía 18. Si el resultado es positivo, la madre puede decidir si desea realizar otros estudios más avanzados, como el análisis de las vellosidades coriónicas o la amniocentesis.
  • Análisis de las vellosidades coriónicas: Se realiza entre las semanas 10 y 12 de gestación y su objetivo es detectar posibles anomalías congénitas. Se obtiene una pequeña muestra de tejido de la parte externa del saco en el cual se desarrolla el feto. Se recomienda este estudio en los siguientes casos: para todas aquellas mujeres mayores de 35 años de edad, cuando existe historia familiar o embarazo previo con anomalías congénitas, o cuando los estudios descriptos en el ítem anterior dieron resultado anormal. El riesgo de aborto espontáneo que implica la realización de este estudio es levemente superior al de la amniocentesis.

Segundo trimestre:

La prueba de detección del suero materno (Maternal Serum Screening) identifica anomalías congénitas del tubo neural y anormalidades cromosómicas.

  • Prueba de exploración triple: Se trata de un análisis de sangre realizado entre las semanas 15 y 20 de gestación que mide tres datos: la GCH (producida por la placenta), el estriol (producido por el feto y la placenta) y la alfafetoproteína (producida por el feto). El objetivo de este estudio es determinar la presencia de anomalías del tubo neural como la espina bífida y las anormalidades cromosómicas como la Trisomía 21 (Síndrome de Down) y la Trisomía 18.
  • Prueba cuádruple (Quad Screen): La prueba cuádruple calcula el riesgo de un embarazo con Síndrome de Down basándose en la edad de la madre y la concentración de cuatro marcadores en sangre. El riesgo se calcula en base a la edad de la madre, su peso, raza y presencia de diabetes (insulino- dependiente). Se solicitarán otros estudios, como amniocentesis y ecografía, para descartar otras anomalías congénitas.
  • Amniocentesis: Entre las semanas 15 y 18 de gestación (o entre las semanas 12 y 14) puede extraerse una pequeña muestra del líquido amniótico que rodea al feto. El objetivo de este estudio es el diagnóstico de anomalías genéticas y cromosómicas. Si bien el estudio de la muestra de las vellosidades coriónicas es una herramienta de diagnóstico similar a la amniocentesis, no puede detectar las anomalías del tubo neural. La amniocentesis posee un riesgo de 1/200 a 1/400 de aborto espontáneo. También puede realizarse cuando el embarazo está más avanzado con el objetivo de evaluar el desarrollo pulmonar del feto.
  • Análisis de glucosa en sangre: Entre las semanas 26 y 28 de gestación se realiza un análisis de sangre para descartar una posible diabetes gestacional. Si el análisis resulta positivo, entonces se realiza un segundo estudio: un Test de tolerancia a la glucosa de tres horas. Si más de dos valores resultan anormales, entonces se confirma el diagnóstico de diabetes gestacional. En ese caso, debes seguir las indicaciones de tu obstetra para evitar complicaciones.

Tercer trimestre:

  • Estreptococo Grupo B (Group B Streptococcus): Entre las semanas 35 a 37 de gestación, se realiza un isopado rectal y vaginal con el objetivo de descartar la presencia de la bacteria Estreptococo Grupo B. Entre el 10% y el 40% de las mujeres embarazadas son portadoras de la bacteria Estreptococo Grupo B. Los hijos de madres portadoras de esta bacteria tienen un riesgo de 1% de sufrir meningitis, sepsis y muerte. Cuando la madre es estreptococo Grupo B positivo, se le administra un antibiótico en forma endovenosa (habitualmente penicilina) en el momento en que rompe bolsa o durante el trabajo de parto, con el objetivo de evitar que el bebé pueda enfermarse.
  • Monitoreo fetal sin estrés: El monitoreo fetal sin estrés mide la frecuenta cardiaca del feto en respuesta a sus propios movimientos. El Monitoreo Fetal sin Estrés se indica ante una disminución de los movimientos fetales, cuando el embarazo se ha prolongado más allá de la semana 42 de gestación, cuando existen problemas fetales, y cuando el embarazo es de alto riesgo por diabetes, hipertensión, problemas en el crecimiento fetal, etc.
  • Perfil biofísico (BPP BioPhysical Profile en idioma inglés): El perfil biofísico combina una ecografía con un monitoreo fetal, para evaluar la frecuencia cardiaca del bebé, la respiración, los movimientos, el tono muscular y la cantidad de líquido amniótico.
  • La Prueba de tolerancia a las contracciones (Contraction Stress Test en idioma inglés) evalúa la frecuencia cardiaca del bebé en respuesta a las contracciones uterinas, con el objetivo de analizar si el bebé recibe la cantidad necesaria de oxígeno.

July 2006